sábado, 19 de noviembre de 2011

Actividad de educación y ciudadanía

Estudiante y ciudadanía

El estudiante el el responsable de asumir su papel dentro de la sociedad para poder superarse con los valores, conocimientos entre otras aptitudes que son transmitidas en la escuela. 
La cultura política democrática conlleva la idea de pluralidad, donde cada quien tiene el mismo derecho a ejercer todas las libertades individuales, de manera que en ella sólo tiene cabida una actitud de tolerancia frente a creencias diferentes y hasta contradictorias, y una convicción de que éstas pueden coexistir en un mismo espacio político. El principio de pluralidad no se reduce a una noción cuantitativa, de sentido numérico, sino que implica el reconocimiento genuino del otro y de su derecho a ser diferente, a ser visto no como enemigo al que hay que eliminar, sino como alguien con quien se pueden confrontar ideas y debatir con base en argumentos diferentes, y alguien que en un momento dado puede tomar conciencia de la existencia de otros y con quien se pueden alcanzar acuerdos.
Libertad, reconocimiento, justicia, tolerancia y compromiso son característicos de una ciudadanía responsable y en la que habrán de articularse las preocupaciones  de la educación cívica.
La situación que se vive actualmente en el país se podría revertir gracias a una educación que, además de dotar de conocimientos y técnicas a nuestros estudiantes, también les brinde valores que nos permitan un mejor desarrollo social. Valores como tolerancia, respeto, dignidad, solidaridad, que modelen a los ciudadanos responsables desde las instituciones escolares. El modelo del Colegio de Ciencias y Humanidades apuesta a esta educación con valores sociales y/o cívicos.

Ciudadanía escolar

La misión que se plantea el Colegio de Ciencias y Humanidades es:
Que seamos sujetos, actores de nuestra  propia formación, de la cultura de nuestros  medio, capaces de obtener, jerarquizar y validar información, utilizando instrumentos clásicos y tecnológicos para resolver con ello problemas nuevos.
El CCH busca que sus estudiantes se desarrollen como personas dotadas de valores y actitudes éticas fundadas; con sensibilidad e intereses en las manifestaciones artísticas, humanísticas y científicas; capaces de tomar decisiones, de ejercer liderazgo con responsabilidad y honradez,  de incorporarse al trabajo con creatividad, para que sean al mismo tiempo, ciudadanos habituados al respeto, diálogo y solidaridad en la solución de problemas sociales y ambientales.
El reto de formar a los estudiantes como ciudadanos desde el interior del aula. Es decir, el profesor, visto como un acompañante del alumno, no como la persona que le brinda todos los conocimientos, debe impartir su práctica docente persiguiendo el objetivo de que los estudiantes desarrollen aprendizajes significativos. No obstante, la labor del docente no termina allí, puesto que debe ser capaz de lograr una convivencia basada en relaciones democráticas entre los alumnos, y entre él y sus alumnos. “Relaciones democráticas” entendido como relaciones sociales horizontales, donde todas las opiniones, razonamientos y puntos de vista tienen el mismo valor al de cualquier otro individuo sin importar ninguna de sus características socioculturales y/o económicas.
Pensar en fortalecer la democratización y sus procesos obliga necesariamente a reflexionar sobre la tarea requerida en el rubro de la democratización.
La Democracia aspira a respetar el pluralismo y a ofrecer un espacio compartido en el que las diferencias puedan expresarse, de modo que se realice la deliberación en esa comunidad y se logren, finalmente, las decisiones políticas. Esa aspiración surge cuando se aprecia la convivencia con personas reconocidas como diferentes, pero siempre en aras de una meta o valor en común.


Calificación

La selección, integración y exclusión son los aspectos que se utilizan para obtener calificación, es un estándar y una medida aceptada de tipo optativa o pésima. Nos instala en la jerarquización del conocimiento, en el mundo de competitividad, la escuela es la sociedad del conocimiento y acepta a personas con el parámetro de tipo normal u ordinario. La calificación nos condiciona con la excelencia, productividad calidad, etc.
La excelencia tiene la configuración del individuo, con el desempeño individual con propagandas ideológicas  o prácticas para desarrollarse en colectividad, el sector cultural instala los parámetros de modernidad con una cosmovisión homogénea del funcionamiento social. Actualmente estamos en la sociedad del conocimiento convirtiéndose en mercado.
En instituciones la educativas se ha implantado un modelo empresarial cuyos principio básicos ya no son la PATRIA Y EL ESTADO NACIONAL si no el ESTADO GLOBAL… no el mercado nacional sino el MERCADO MUNDIAL; no el ciudadano patriótico sino el TRABAJADOR DE MAQUILA EN LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES, EL CONSUMIDOR DE LAS MERCANCIAS TRANSNACIONALES Y EL EJECUTOR POLITICO DE LOS DUEÑOS DE LA ALDEA GLOBAL.
Económica: instruye y califica a la fuerza de trabajo para que se incorpore al sistema productivo y a los distintos niveles de poder social.
La educación moderna debe entenderse, según los autores, como respuesta a las necesidades económicas del capitalismo industrial.  Las empresas industriales necesitan de ciertas formas de comportamientos en sus trabajadores. Tales como: capacidades técnicas, respeto por la autoridad, disciplina que son aprendidas en la escuela. Existen, en ambas instituciones (escuela y empresa) paralelismos que se aprende en la primera y se refuerza en la segunda, tales como: las relaciones de autoridad y control en la escuela son jerárquicas, los mecanismos de castigo y recompensas, son similares a las que impregnan al mundo laboral. No obstante, gracias a la educación en masa el analfabetismo ha disminuido y la calidad de vida se ha visto elevada.
En términos generales la educación presenta cinco funciones sociales:
1.      Económica: instruye y califica a la fuerza de trabajo para que se incorpore al sistema productivo y a los distintos niveles de poder social.
2.      Política y de control: pretende que todos los individuos compartan una misma cosmovisión del mundo para mantener en orden a la sociedad. Esta medida produce el consenso social y político que garantizará la permanencia de las estructuras sociales.
3.      Socializadora: interioriza en los individuos normas, valores y comportamientos, “conforme a las formas de organización social establecidas por las estructuras de poder predominantes” 7; así, los egresados podrán insertarse a la vida social.
4.      De selección: el sistema escolar reproduce la estratificación social desde el orden académico, que es jerárquico y que promueve una cultura meritocrática que otorga beneficios de retribución, poder y prestigio; respondiendo con esto a la dinámica social de inclusión-exclusión.
5.      Cultural e ideológica: transmite conocimientos, valores, conductas y formas de pensamiento a través de una ideología que responde principalmente a la hegemonía de grupos y clases que detentan el poder.
Ahora bien, no se debe perder de vista que la escuela actualmente se contextualiza en la globalización.
La calificación es excelencia y calidad pasaron de ser definiciones relacionadas con la productividad a aplicarse en todos los sectores sociales; convirtiéndose en parámetros de inclusión y exclusión social que obedecen a un nuevo proceso de integración mundial.
En este contexto, excelencia significa un desempeño individual realizado al máximo dentro de un ámbito de competitividad; definición que denota un mayor parecido con “la organización empresarial que pretende la obtención de altas utilidades y un crecimiento constante y sostenido9. Si el neoliberalismo pretende una integración mundial, sus parámetros de calidad son su principal medio para estandarizar los procesos sociales: libre mercado y la modernización de la economía, política y cultura. 

Entrevista En la Facultad de Derecho

http://www.youtube.com/watch?v=hZJwuIXa2vY