La selección, integración y exclusión son los aspectos que se utilizan para obtener calificación, es un estándar y una medida aceptada de tipo optativa o pésima. Nos instala en la jerarquización del conocimiento, en el mundo de competitividad, la escuela es la sociedad del conocimiento y acepta a personas con el parámetro de tipo normal u ordinario. La calificación nos condiciona con la excelencia, productividad calidad, etc.
La excelencia tiene la configuración del individuo, con el desempeño individual con propagandas ideológicas o prácticas para desarrollarse en colectividad, el sector cultural instala los parámetros de modernidad con una cosmovisión homogénea del funcionamiento social. Actualmente estamos en la sociedad del conocimiento convirtiéndose en mercado.
En instituciones la educativas se ha implantado un modelo empresarial cuyos principio básicos ya no son la PATRIA Y EL ESTADO NACIONAL si no el ESTADO GLOBAL… no el mercado nacional sino el MERCADO MUNDIAL; no el ciudadano patriótico sino el TRABAJADOR DE MAQUILA EN LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES, EL CONSUMIDOR DE LAS MERCANCIAS TRANSNACIONALES Y EL EJECUTOR POLITICO DE LOS DUEÑOS DE LA ALDEA GLOBAL.
Económica: instruye y califica a la fuerza de trabajo para que se incorpore al sistema productivo y a los distintos niveles de poder social.
La educación moderna debe entenderse, según los autores, como respuesta a las necesidades económicas del capitalismo industrial. Las empresas industriales necesitan de ciertas formas de comportamientos en sus trabajadores. Tales como: capacidades técnicas, respeto por la autoridad, disciplina que son aprendidas en la escuela. Existen, en ambas instituciones (escuela y empresa) paralelismos que se aprende en la primera y se refuerza en la segunda, tales como: las relaciones de autoridad y control en la escuela son jerárquicas, los mecanismos de castigo y recompensas, son similares a las que impregnan al mundo laboral. No obstante, gracias a la educación en masa el analfabetismo ha disminuido y la calidad de vida se ha visto elevada.
En términos generales la educación presenta cinco funciones sociales:
1. Económica: instruye y califica a la fuerza de trabajo para que se incorpore al sistema productivo y a los distintos niveles de poder social.
2. Política y de control: pretende que todos los individuos compartan una misma cosmovisión del mundo para mantener en orden a la sociedad. Esta medida produce el consenso social y político que garantizará la permanencia de las estructuras sociales.
3. Socializadora: interioriza en los individuos normas, valores y comportamientos, “conforme a las formas de organización social establecidas por las estructuras de poder predominantes” 7; así, los egresados podrán insertarse a la vida social.
4. De selección: el sistema escolar reproduce la estratificación social desde el orden académico, que es jerárquico y que promueve una cultura meritocrática que otorga beneficios de retribución, poder y prestigio; respondiendo con esto a la dinámica social de inclusión-exclusión.
5. Cultural e ideológica: transmite conocimientos, valores, conductas y formas de pensamiento a través de una ideología que responde principalmente a la hegemonía de grupos y clases que detentan el poder.
Ahora bien, no se debe perder de vista que la escuela actualmente se contextualiza en la globalización.
La calificación es excelencia y calidad pasaron de ser definiciones relacionadas con la productividad a aplicarse en todos los sectores sociales; convirtiéndose en parámetros de inclusión y exclusión social que obedecen a un nuevo proceso de integración mundial.
En este contexto, excelencia significa un desempeño individual realizado al máximo dentro de un ámbito de competitividad; definición que denota un mayor parecido con “la organización empresarial que pretende la obtención de altas utilidades y un crecimiento constante y sostenido”9. Si el neoliberalismo pretende una integración mundial, sus parámetros de calidad son su principal medio para estandarizar los procesos sociales: libre mercado y la modernización de la economía, política y cultura.
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